26 mar. 2012

Día Cinco Tilcara - Villazón 8 de Enero de 2012

El primer Bondi


Febo asoma, ya sus rayos … iluminan y atacan ferozmente a mi carpa y a las de mis congéneres: el calor hizo imposible la tarea de seguir durmiendo y armé todo para salir, muchos pibes y no tan pibes disfrutaban de la vida tomando alcohol, seguían de lago luego de una noche agitada en el camping, ya conocía ese camino y sabía que no era por ahí … seguiría buscando.

Mientras unos pibes hablaban de como cultivar, plantar y mejorar químicamente las plantas de marihuana me convidaban a esas 7 am y mientras yo seguía rechazando … seguiría mi camino, armé todo y salí caminando del camping hasta mi amiga la estación de servicio, un hermoso lugar para descansar, tomar unos mates, desayunar, almorzar, cenar o dormir, para vos que te gustaría hacer este camino u otro camino, ten en cuenta que es lo más cercano a una casa que tenemos mientras estamos de viaje haciendo dedo.

De camino a la estación de servicio me conocí con unos chicos que estaban a full con toda la buena onda tomando unas quilmes de boca ancha a las siete y media de la mañana, a full, a full. Cruzamos juntos el puente de entrada a la ciudad y una vez en la estación de servicio estaba solo, y luego de unos minutos estaba arriba de una camioneta con rumbo a Humahuaca, arriba iban dos parejas, una de aquí y otra de Italia, que a cada ratito paraba a sacar fotos a los que hubiera dando vueltas, hermosos cerros de todos los colores adornaban el paisaje de la carretera y llegamos a uno lugar donde nos esperaba “La Llama de Troya”, una especie de escultura de una figura de llama, que contaba con 15 metros de alto hecha totalmente de piedra, un espectáculo visual que tenía dos cacharros gigantes de carga, uno por lado. Y ahí estaba, frente a la terminal de buses de la ciudad de Humahuaca, a unos mil trescientos kilómetros de casa, pero feliz con la vida, había comprado unas ricas frutas en el mercado de la ciudad y me senté a comer esas ciruelas y esas bananas con mucha paz y amor, y también con la esperanza de encontrar pañuelos verdes en las mochilas. Resulta que en el Facebook se armó un grupo de gente copada que iba a poner un pañuelo verde en sus mochilas y nos íbamos a ir encontrando por el camino, éramos viajeros solos yendo por la misma ruta hacia el Machu Picchu (http://es.wikipedia.org/wiki/Machu_Picchu) con la ilusión de encontrarnos.

Y bueno … en mi paz, me dirigí a la estación de servicio del automóvil club argentino de la ciudad para ver que me deparaba el destino y se venía una de las esperas más largas que me tocó vivir, nadie iba para arriba, y los que iban parecían sin ganas de llevarme, eso sumado a que no había nafta y muy pocos autos se acercaban a la estación.

De cualquier manera tuve la maravillosa oportunidad de conocer y charlar con los playeros que eran re copados y con el encargado de la estación de servicio que era de Oberá, Misiones. Y con ellos tomamos unos mates y comí algo mientras esperaba la gloriosa venida del auto o camioneta salvadora... y nunca llegaba.

Y nunca llegó, así que haciendo caso a Einstein, sobreviviendo adaptándome al cambio decidí ir a la terminal de ómnibus a las tres de la tarde y tomar el primer colectivo que hubiera hasta La Quiaca, y así fue. Por $32,00 estaba en la frontera un par de horas después de salir de esa divina, pintoresca y turística ciudad. En la terminal de ómnibus de Humahuaca conocí a dos pibes que habían estado en la misma que yo, cuatro horas haciendo dedo al sol en la ruta afuera de la ciudad, así que no me sentí tan mal por no haber conseguido que me llevaran. Enseguida tomamos el micro y nos fuimos a la Quiaca, camino con hermosos paisajes, final de la Quebrada de Humahuaca y comienzo de la puna. A esta altura del viaje nos encontrábamos a más de 3000 metros sobre el nivel del mar, pero sin apunarme ni un poco. Solamente y de vez en cuando una lenta recuperación después de ejercicio físico o alguna que otra casi imperceptible opresión en el pecho en el estómago, mi cuerpo respondía muy bien y yo muy contento con ello.

Llegamos a La Quiaca, que era mucho menos de lo que esperaba, una pequeña ciudad de frontera y muy apagada en vida y colores, todo era gris y el atardecer nublado se hacía parte de la tierra del mismo color. Después de conocernos con David y Nicolás que se iban de viaje hasta Venezuela nos fuimos para la frontera a hacer la cola para cruzar la frontera argentino-boliviana. Por supuesto que las fronteras son solamente mentales, pues imagínense lo que es recorrer mil quinientos kilómetros y darse cuenta que lo único que divide a un país del otro es un arroyo de unos tres metros de ancho por treinta centímetros de alto y un puente con carteles ridículos. Aduanas y un par de trámites de un par de horas de duración con el único objetivo de recorrer cien metros entre un punto y el otro. Una realidad irreal de frontera.

En la hora y media de cola de la aduana argentina conocimos a Nahuel Gorgons, como le digo yo, jajajaja. Pues el se llama nahuel y yo conocía a un gorgons del face, así que así lo apodé, jajajaja.

Él había nacido en Nicaragua, sus padres habían luchado a favor de la Revolución Sandinista de ese país y a los cinco años se habían mudado a vivir a Argentina. Salimos de nuestro país e hicimos diez metros y ya teníamos que hacer otra cola para hacer el check in a Bolivia on my passport viste, jajajaja. Todo para no tener problemas en el vecino país. A esa altura, los dos amigos que habían venido conmigo desde Humahuaca, se habían colado más adelante con sus amigos y ya entraban legalmente a Bolivia. Con Nahuel, mientras charlábamos, hablábamos de música y nos conocíamos, cuando llegamos a hacer las migraciones de entrada al país correspondientes y entre varias conversaciones con los agentes de Bolivia no le permiten el ingreso a Nahuel, por lo que me deja lugar, hago la entrada al país y salimos para ver como solucionarlo, como buen tipo, pero que buen tipo que soy, jajajaja. En fin, me sentía comprometido con el y no quería dejarlo solo en un momento difícil, así que no me importó nada y volvimos a Argentina, total ,la frontera era un chiste, hablamos con la gente de migraciones y nada. En nuestro país, él al ser un residente permanente tiene los mismos derechos que los nacidos en suelo Argentino, pero para Bolivia necesitaba el Pasaporte de Nicaragua. Así que digamos que legalmente no podía entrar al país vecino … y sí … como se imaginarán … lo convencí de pasar caminando el puente como quien no quiere la cosa. Y así fue, después de cinco minutos de charla y esperando que salgan los gendarmes bolivianos del puente y con toda la motivación puesta en él, nos animamos y cruzamos el puente y caminamos y caminamos y caminamos sin mirar atrás, había entrado ilegal en Bolivia y yo estaría ahí para darle una mano en lo que necesitara.

Caminamos un par de cuadras con la auto persecución mental de que la gendarmería nos perseguía, pero no fue así...A la cuadra miramos hacia atrás pero nadie nos seguía, así que seguimos y seguimos, sabíamos que pronto nos encontraríamos con la terminal de buses, hicimos unas 4 o 5 cuadras desde el puente de la frontera y llegamos, ya era de noche en Villazón y estábamos en suelo Boliviano, la terminal parecía tierra de nadie, estaba casi todo cerrado y sin colectivos. Nos metimos por la única puerta abierta a averiguar en la única boletería abierta y mientras lo hacíamos nos encontramos con Mariano, a quién habíamos conocido en la frontera y en seguida nos tiró la data de que ellos se quedaban a dormir arriba de la terminal, en el primer piso, donde había un lugar de parqué con un par de mesas de pool, un par de juegos electrónicos y un ring de boxeo, sí de boxeo entre un telecentro y otras cosas bizarras que había arriba de las boleterías de la terminal. Saludamos a todos los pibes, éramos una banda de quince argentinos que íbamos a dormir ahí.

Dejamos las cosas y decidimos salir a pasear un rato por la ciudad, por lo que veíamos era bastante pequeña y mientras comíamos algo visitamos un lugar fuera delo común para nosotros, un nuevo negocio, exclusivo de Bolivia, donde vendían un servicio que nunca hubiéramos imaginado que venderían, era el servicio de baño. Algo elemental y básico para nosotros pero un bien escaso en el país vecino, tan escaso que la gente ponía negocios de baño, por el medio del cual usted pagaba para entrar e iba a los inodoros o a darse una ducha. Nosotros asombradísimos, pero para la gente pasaba como si fuera algo absolutamente normal. A la larga nos daríamos cuenta de los porqués de la falta de baños públicos, por lo pronto era un excelente manera de sacarnos dinero a los turistas.

Después de comer, cerraron la puerta del piso donde nos encontrábamos, quedaríamos encerrados hasta el otro día a las cinco de la mañana, era la condición que por supuesto aceptamos pues dormiríamos gratis y con un grupo que llegamos a los veinte argentinos a las once la noche y después de cantar un rato, tocando guitarra, charangos y bombos y de hablar con algunas personas acerca de la ruta para ir a Machu Picchu nos dormiríamos, yo tenía una ruta alternativa al machu, para no pagar los altos costos del tren y la estaba confirmando con gente que había ido el año pasado, los pibes de La Plata muy copados, en fin … puse mi aislante para piso, abrí la bolsa de dormir de mi amigo el Seba Aróstegui y ahí nomas sin más … dormí hasta más o menos las cinco de la madrugada donde comenzó a haber movimiento en un nuevo día que estaría plagado de emociones y buenas vibraciones...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Genial!!! Ahora si ya estoy al dia...asi q mas vale t vayas poniendo las pilas, acordat q soy medio ansiosa jaja...Besito